Qué contar en tu anuncio de tarot

Cuatro datos bastan para que alguien sepa si quiere hablar contigo: cómo trabajas, con qué baraja, por qué canal y cuánto dura una consulta.
Parecen obvios. Faltan en la mayoría de los anuncios.
Cómo trabajas
Cada tarotista tiene su manera. Hay quien pide la pregunta concreta antes de barajar y hay quien prefiere que el cliente no diga nada hasta ver la tirada. Unas usan siempre la cruz celta; otros sacan tres cartas y conversan sobre ellas. Algunos combinan el tarot con astrología o con runas, y otros no salen nunca de las cartas.
Escribe eso, tal cual. «Te pido que me cuentes la situación y después hacemos una tirada de diez cartas» informa más que «lectura profunda y personalizada». Quien lee puede imaginarse la consulta, y si no le encaja, mejor que lo sepa antes de llamar.
También ayuda decir qué haces cuando las cartas no aclaran nada. Repetir la tirada, cambiar la pregunta o reconocer que hoy no sale: las tres son respuestas honradas, y nombrar la tuya transmite oficio.
La baraja
Para mucha gente «tarot» es una sola cosa. Quien ya ha tenido consultas sí distingue. El Rider-Waite, con escenas dibujadas en todos los arcanos menores, se lee de forma distinta al Tarot de Marsella, donde los menores son casi solo números y palos. Hay también barajas de oráculo que no son tarot en sentido estricto, como la baraja española de adivinación o las cartas de ángeles.
Nombrar la baraja con la que trabajas filtra bien. A un cliente que solo ha visto el Marsella le puede chocar otra cosa, y al revés.
El canal
- Teléfono: di si es un número fijo, un móvil o una línea de tarificación adicional, y en qué horario contestas tú.
- Chat o mensajería: aclara si respondes al momento o en diferido, y si mandas foto de la tirada.
- Videollamada: que se sepa si el cliente verá las cartas en la mesa.
- Presencial: la ciudad o el barrio basta en el anuncio; la dirección exacta, al confirmar la cita.
Si ofreces varios, no los pongas todos al mismo nivel cuando uno es el que de verdad trabajas. Un anuncio que dice «teléfono, chat, presencial y por correo» y luego solo atiende el teléfono a ciertas horas genera llamadas que no contestas.
La duración y cómo se cobra
Aquí la tentación es callar. No conviene. Explica si la consulta tiene una duración cerrada o va por minutos, y si el precio cambia según el canal. Las cifras dependen de ti y, si usas un 806 o un 807, la ley te obliga a publicarlas de una forma concreta. Lo que no tiene excusa es que el cliente descubra el sistema de cobro a mitad de la llamada.
Lo que puede esperar
Una línea al final, sin solemnidad, sobre lo que es una consulta contigo. Por ejemplo: que hablaréis de las cartas y de lo que el cliente ve en ellas, que no das consejos médicos ni legales, que puede cortar cuando quiera. Es la parte que menos se escribe y la que más tranquiliza a quien llama por primera vez.
Lo que no conviene escribir en ese espacio está en la otra lectura de esta web.